A poco más de un mes de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el sitio donde descansan sus restos comienza a llamar la atención de curiosos y visitantes que llegan con discreción hasta el municipio jalisciense donde fue sepultado.
De acuerdo con testimonios locales y reportes difundidos en redes sociales, personas de distintas zonas del país han acudido al panteón con la intención de ver la tumba que se ha convertido en una suerte de santuario improvisado. Algunos lo hacen por simple curiosidad; otros, según relatan vecinos, dejan ofrendas, flores y hasta mensajes escritos.
Aunque las autoridades estatales no han emitido comentarios oficiales sobre la creciente afluencia, en la región se percibe un ambiente de cautela. Los visitantes evitan fotografiar o compartir abiertamente su presencia en el lugar, conscientes de la sensibilidad que rodea al legado del que fuera uno de los capos más poderosos de México.
La muerte de “El Mencho”, confirmada por el gobierno federal a finales de febrero, marcó un punto de inflexión en la estructura del CJNG y abrió un nuevo capítulo en la disputa por el control de territorios en varios estados del país. Mientras tanto, su tumba en Jalisco parece haberse convertido en un espacio donde confluyen la fascinación, el temor y la incertidumbre que dejó su figura.



