Un buque petrolero de bandera kuwaití fue atacado este lunes en aguas del Golfo Pérsico, en un nuevo episodio de tensión en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo. Aunque las autoridades de Kuwait no han confirmado la autoría del ataque, fuentes regionales apuntan a que el hecho podría estar relacionado con la creciente inestabilidad en la zona del Estrecho de Ormuz.
Tras el incidente, el precio del barril de crudo Brent —referencia internacional— repuntó más de 2%, alcanzando niveles no vistos en varias semanas. Analistas energéticos advierten que si la violencia en la región persiste, podría presionar los costos de combustibles a nivel global, incluido México.
La situación mantiene en alerta a los mercados petroleros, debido a que el Golfo Pérsico concentra cerca del 20% del comercio mundial de hidrocarburos. Cualquier alteración en la seguridad marítima tiene efectos inmediatos en la oferta y volatilidad de precios.
Para México, el alza representa un arma de doble filo: podría beneficiar los ingresos por exportación de crudo de Pemex, pero también incrementar los costos de importación de gasolinas, afectando los precios internos.



