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Por Julio Soto

Luego de un par de semanas que no aparecía en el escenario político, la gobernadora de Chihuahua, para sorpresa de pocos y sin novedad para muchos, reaparece en palacio de gobierno dejando más dudas que claridades.

¿Por qué la ausencia? ¿Que hizo en estos días? Preguntas que seguramente nunca tendremos respuesta. Pero es que ya no es novedad para las y los chihuahuenses que el gobierno del estado se dirija solo.

Desde el inicio de su administración demostró que sería una gobernante ausente. No es la primera (y seguramente no será la última) ocasión que la investidura que ella representa se encuentra omisa de sus funciones.

Recordemos sus primeros viajes al extranjero, que más bien parecían vacaciones después de campaña e innumerables ocasiones que brilla por su ausencia.

Y mientras tanto, el partido que la impulsó, demostró el gran temor que tienen a quien encabeza las preferencias del partido guinda, Cruz Pérez Cuéllar.

Pues nada más y nada menos que varios actores del partido azul, ahora andan queriendo decidir el género del partido al que no pueden alcanzar en ninguna encuesta.

En un intento desesperado y ridículo, ahora andan muy interesados en decidir las reglas para los adversarios.

Tal vez no se han dado cuenta que podrán ser tomados en cuenta en la encuesta que será abierta a todo Chihuahua. Ese es el mecanismo donde MORENA elegirá quien encabezará la salida del PAN del estado que mal gobiernan.

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