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Washington.— El presidente de China, Xi Jinping, propuso este jueves a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que ambas potencias desarrollen y administren la inteligencia artificial bajo supervisión humana, durante la visita de Estado que realiza a Washington.

“China y Estados Unidos son países líderes en inteligencia artificial. Tenemos la capacidad y la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien, y garantizar que su desarrollo permanezca siempre bajo control humano y sirva al bienestar de las personas”, afirmó Xi durante la ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca.

El planteamiento del mandatario chino se produjo en el inicio de una reunión de alto nivel con Trump, en un momento marcado por la competencia tecnológica, las disputas comerciales y las diferencias geopolíticas entre ambos países.

Una visita con alto contenido político

Xi fue recibido con honores militares en la Casa Blanca, en la que constituye su primera visita de Estado a Washington desde 2015, cuando se reunió con el entonces presidente Barack Obama. El encuentro con Trump se prolongó durante más de tres horas y concluyó con una valoración positiva del mandatario estadounidense, quien lo calificó como una “gran reunión”.

Trump aseguró que ambos gobiernos abordaron asuntos relacionados con seguridad, tecnología y lo que ha denominado “superinteligencia”, en referencia a los sistemas avanzados de inteligencia artificial. También destacó la relación personal que ha construido con Xi y habló de una “gran amistad” entre ambos líderes.

La reunión ocurre en un contexto de tensión entre Washington y Pekín, aunque ambas partes han intentado mantener abiertos los canales de diálogo. El objetivo central de la visita es evitar una nueva escalada en la guerra comercial y establecer mecanismos de cooperación en áreas estratégicas.

Comercio, Taiwán y minerales críticos

Además de la inteligencia artificial, los presidentes discutieron previsiblemente el futuro de la relación comercial, el acceso a minerales críticos, los semiconductores, la situación de Taiwán y la guerra en Irán.

Estados Unidos y China acordaron extender hasta el 10 de enero de 2027 una tregua comercial que había reducido algunos aranceles estadounidenses y suspendido temporalmente los controles chinos a las exportaciones de tierras raras y otros minerales esenciales para la industria tecnológica.

Estos materiales son fundamentales para fabricar teléfonos celulares, vehículos eléctricos, sistemas de defensa, turbinas eólicas y otros dispositivos de alta tecnología. Por ello, el control de las cadenas de suministro se ha convertido en uno de los principales frentes de la rivalidad entre ambas potencias.

Xi pidió que la competencia entre China y Estados Unidos sea “saludable” y se mantenga dentro de ciertos límites. Según el mandatario, no debe tratarse de una lucha en la que uno de los países tenga que derrotar al otro, sino de una competencia que impulse el desarrollo. También reclamó un trato justo para las empresas chinas que operan en Estados Unidos.

El desafío de regular la inteligencia artificial

La referencia de Xi al “control humano” adquiere especial relevancia porque Estados Unidos y China encabezan actualmente la carrera por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados.

La discusión incluye los riesgos de los sistemas autónomos, la desinformación, el uso militar de la IA, la privacidad, la seguridad de los datos y el impacto de esta tecnología en el empleo y los procesos democráticos.

Sin embargo, el llamado de Xi no se tradujo, al menos en las declaraciones iniciales, en un acuerdo concreto sobre regulación. Trump ha insistido en que Estados Unidos debe mantener el ritmo de innovación para no quedar detrás de China y ha utilizado el término “superinteligencia” para referirse a las nuevas generaciones de sistemas de IA.

La diferencia entre ambos enfoques podría convertirse en uno de los puntos más complejos de la relación bilateral: mientras Xi habló de gestionar la tecnología y garantizar la supervisión humana, Trump ha defendido una política que prioriza el desarrollo acelerado y evita imponer nuevas restricciones al sector.

Un gesto de distensión

La visita también incluyó elementos simbólicos. Xi anunció que dos pandas gigantes, Ping-Ping y Fu Shuang, llegarán próximamente al zoológico de Atlanta, Georgia, como parte de la llamada “diplomacia del panda”, una herramienta utilizada por Pekín para fortalecer sus vínculos con otros países.

Trump y la primera dama, Melania Trump, ofrecieron además una cena de Estado para la delegación china, a la que fueron invitados dirigentes empresariales de compañías como Amazon, Tesla, Meta, Google, Nvidia y OpenAI.

Aunque el encuentro busca proyectar una relación cordial, analistas citados por medios internacionales anticipan resultados limitados. La reunión podría servir para reducir tensiones y ampliar el diálogo, pero no necesariamente para resolver las diferencias estructurales en materia de comercio, tecnología, Taiwán y seguridad internacional.

Por ahora, el mensaje central de Xi fue que la cooperación entre las dos mayores economías del mundo es indispensable, incluso en medio de la competencia. La inteligencia artificial aparece así como un nuevo terreno de disputa, pero también como una posible área de entendimiento entre Washington y Pekín.

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