La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el 28 de octubre que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo conversaciones con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y con el representante comercial Jamieson Greer, para evaluar si es factible alcanzar un acuerdo antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, en las que se define el control del Congreso estadounidense.
Los aranceles impuestos por Washington —25% a la industria automotriz y 50% al acero y aluminio, bajo el argumento de seguridad nacional de la Sección 232— pesan sobre una economía mexicana que envía a su vecino del norte alrededor del 80% de sus exportaciones. Reportes de Bloomberg recogidos por El Financiero señalan que México negocia bajar el arancel automotriz a 15%, con un gravamen efectivo de entre 10 y 12% si se aplica solo al contenido no estadounidense.
En el fondo está la revisión del T-MEC, que Ebrard asegura garantizada por 10 años con revisiones anuales, aunque con los temas más complejos —reglas de origen y laborales— pospuestos a 2027. El propio secretario de Economía considera probable que la reducción arancelaria se concrete después de los comicios del 3 de noviembre: según sus cálculos, el presidente Donald Trump prefirió no anunciar un acuerdo antes de la elección para no tensar con su base sindical. Mientras eso ocurre, las exportaciones mexicanas marcaron niveles récord: 627 mil 194 millones de dólares entre enero y septiembre, 30.3% más que un año antes.



