La prohibición de celulares en escuelas entró en vigor este 3 de noviembre en todo el país. Las nuevas reglas de la Secretaría de Educación Pública establecen que los estudiantes de primaria y secundaria no podrán utilizar dispositivos electrónicos durante toda la jornada escolar, incluidos los recreos, una medida que la dependencia presentó como parte de la estrategia para mejorar la atención, el aprendizaje y la convivencia en las aulas.
La norma contempla excepciones acotadas: los teléfonos podrán usarse por motivos médicos documentados, por seguridad —ante emergencias o protocolos de protección— o por necesidades pedagógicas específicas autorizadas por la escuela, como en el caso de algunas actividades tecnológicas supervisadas por docentes. Las escuelas deberán definir mecanismos de resguardo de los aparatos durante las clases.
México se suma así a una tendencia global: medio centenar de países —de Francia a Australia— han restringido el uso de celulares en escuelas tras acumularse la evidencia sobre sus efectos en la atención y la salud mental de los adolescentes. El reto de implementación es enorme: la medida alcanza a millones de estudiantes de educación básica, en escuelas con recursos muy desiguales, y su éxito dependerá de que los planteles cuenten con reglas claras de resguardo y de que los padres las respalden.



