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Morena renovó su dirigencia nacional y colocó a Ariadna Montiel al frente del partido, en sustitución de Luisa María Alcalde, en un movimiento que consolida el control de la cúpula morenista en torno a perfiles cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum. La designación fue aprobada en el Congreso Nacional del partido y ocurre en un contexto de reacomodo interno con la mira puesta en el proceso electoral de 2027.

Montiel, actual secretaria de Bienestar, ha sido una de las funcionarias más cercanas al proyecto de Sheinbaum y una operadora clave en la política social del gobierno federal. Su llegada a la dirigencia partidista es leída como un intento por fortalecer la operación territorial de Morena y disciplinar a la estructura interna rumbo a los comicios intermedios.

Trayectoria política

La carrera política de Ariadna Montiel comenzó en el ámbito capitalino. De acuerdo con los antecedentes recabados, en 2006 fue directora general de la Red de Transporte de Pasajeros del entonces Distrito Federal, cargo que desempeñó hasta 2012. También se desempeñó en tareas vinculadas con la organización política y la administración pública en la capital.

En 2012 fue elegida diputada local y, tres años después, en 2015, llegó a la Cámara de Diputados como legisladora federal por Morena. Tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018, fue nombrada subsecretaria de Bienestar, puesto que ocupó hasta 2022. Ese mismo año asumió la titularidad de la Secretaría de Bienestar, cargo que más tarde fue ratificado por Claudia Sheinbaum en 2024.

Durante su paso por Bienestar, Montiel se convirtió en una de las piezas centrales de la política social del gobierno federal, al encabezar la operación de programas de transferencia directa y la expansión de nuevas estrategias sociales. Su perfil, asociado a la gestión territorial y al manejo de padrones, explica por qué fue considerada para encabezar la nueva etapa de Morena.

Contexto del relevo

El relevo en la dirigencia de Morena llega en un momento en que el partido busca ajustar su estructura interna y reforzar su vínculo con el gobierno federal. La nueva conducción también se interpreta como parte de la reorganización política rumbo a 2027, cuando se renovarán 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados.

Con Montiel al frente, Morena apuesta por una figura con experiencia administrativa, cercanía con Palacio Nacional y capacidad de operación política. El mensaje es claro: el partido quiere combinar disciplina interna, control territorial y continuidad del proyecto de gobierno.

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