El Banco de México tomó el jueves a todos por sorpresa. La Junta de Gobierno recortó 25 puntos base su tasa de referencia, del 6.50 al 6.25%, su primera reducción desde mayo y su nivel más bajo en más de cuatro años, pese a que solo seis de los 26 economistas encuestados por Bloomberg anticipaban el movimiento; la encuesta Citi de la semana registraba que 30 de 36 instituciones esperaban que la tasa se mantuviera.
La decisión, lejos de ser unánime, expuso la división interna del banco central: la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y los subgobernadores José Gabriel Cuadra y Omar Mejía votaron a favor, mientras que las subgobernadoras Galia Borja y Jonathan Heath votaron por mantenerla en 6.50%. El comunicado sostuvo que el proceso de desinflación continúa y que mantener la tasa en el nuevo nivel «por un periodo prolongado» apoyará la convergencia de la inflación a su meta.
El mercado reaccionó con castigo: el peso se depreció de inmediato hasta 18.97 por dólar, su peor nivel en 15 meses, aunque moderó pérdidas y cerró en 18.7499; este viernes cotiza en torno a 18.70. Los operadores ahora descuentan una probabilidad de 88% de otro recorte antes de que termine el año, y analistas como Gabriela Siller, de Banco Base, advierten que el tipo de cambio podría tocar los 19 pesos al cierre de 2026 y 19.50 en 2027 si la Fed sigue subiendo tasas. El contexto no ayuda: las bolsas asiáticas sufrieron este viernes su peor desplome desde 2020, en una ola vendedora global que añade presión a las monedas emergentes.



