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Más de 60 cámaras y asociaciones empresariales de Estados Unidos presionan a la Casa Blanca para blindar el futuro del T-MEC y asegurar su vigencia por otros 16 años, en vísperas de la revisión conjunta del acuerdo que arrancará en julio.

Carta empresarial a Washington

En una misiva dirigida a la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), los firmantes expresan su “firme apoyo” a la extensión del tratado con México y Canadá por un periodo completo, es decir, hasta 2042. Los grupos, que representan a sectores industriales, agrícolas y de servicios, piden a la autoridad comercial mantener un diálogo intenso con las partes interesadas durante todo el proceso de revisión.

Los empresarios advierten que el T-MEC ha sido un pilar de la competitividad estadounidense y de su capacidad para seguir siendo el principal mercado del mundo. Al mismo tiempo, llaman a evitar nuevas tarifas o medidas que encarezcan el comercio con México y Canadá, al considerar que ello restaría fuerza a las cadenas de suministro regionales.

Lo que está en juego en 2026

La revisión de 2026 es la primera gran prueba del mecanismo de “cláusula de caducidad” incluido en el T-MEC, que obliga a los tres países a evaluar el desempeño del acuerdo y decidir si lo renuevan o encaran un escenario de incertidumbre. Analistas han advertido que, en el extremo, Estados Unidos podría amenazar con renegociar por separado con México y Canadá, o incluso con retirarse del pacto, algo que el sector privado busca evitar.

El margen de maniobra no es menor: una renovación por 16 años daría certeza a las inversiones de largo plazo en manufactura, energía y agroindustria en toda Norteamérica. Por el contrario, un proceso politizado y con amenazas de ruptura podría frenar proyectos de relocalización (nearshoring) hoy en curso hacia México y Canadá.

Un bloque de 1.8 billones de dólares

Estados Unidos, México y Canadá integran la mayor zona de libre comercio del planeta, con un intercambio de bienes y servicios bajo el paraguas del T-MEC que alcanzó unos 1.8 billones de dólares en 2022. Solo el comercio intrarregional de América del Norte sumó 1.6 billones de dólares en 2024, un incremento de 1.3% frente al año previo, reflejo de la creciente integración productiva.

La importancia del bloque no es solo comercial: la región representó alrededor del 29% del PIB mundial en 2024. Además, los sectores vinculados al comercio de bienes —manufactura, transporte, comercio mayorista y servicios financieros— generaron 56.2 millones de empleos en ese mismo año, mientras que más de 10 millones de puestos dependen directamente de las exportaciones de mercancías.

México, socio clave de la integración

México se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos a partir de 2023 y en 2025 el comercio bilateral alcanzó 873,000 millones de dólares. Canadá se mantiene como el segundo socio, con 719,000 millones de dólares de intercambio, lo que refleja que los dos vecinos del norte han desplazado a China en el mapa comercial estadounidense.

En manufacturas, la relación es aún más profunda: el comercio de bienes manufacturados entre México y Estados Unidos llegó a 791,000 millones de dólares en 2025, equivalente a 16.6% de todo el comercio manufacturero estadounidense. Esa densidad de vínculos productivos explica por qué el empresariado de Estados Unidos insiste en que la revisión del T-MEC se concentre en ajustes puntuales y no en una renegociación de fondo.

Señales para México y la frontera

Para México, y en particular para estados exportadores y ciudades fronterizas, el respaldo del empresariado estadounidense al T-MEC es una señal de que la integración seguirá siendo el eje de la relación económica con Washington y Ottawa. Sectores como el automotriz —que representa cerca de 22% del comercio bajo el acuerdo—, la electrónica y el agroalimentario dependen de reglas claras y de la permanencia del marco trilateral.

En la frontera norte, donde se concentra buena parte de la planta exportadora, una renovación de 16 años daría horizonte a inversiones en infraestructura, logística y nuevas plantas que apuestan por el nearshoring hacia México. La carta de las más de 60 organizaciones empresariales apunta a blindar ese escenario frente a los vaivenes políticos que marcarán la revisión del T-MEC en 2026.

Foto de Jonas Smith en Unsplash

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