Este fin de semana, la Casa Blanca de Donald Trump habilitó una nueva sección en su sitio oficial bajo el título de “Media Offenders” o “Hall of Shame”, dedicada a exhibir notas, medios y periodistas que, según el Gobierno, difunden información “falsa”, “sesgada” o descontextualizada sobre la administración.
La página clasifica coberturas con etiquetas como “Lie”, “Bias” o “Left-wing lunacy”, detalla el “delito” que habría cometido cada medio, expone los nombres de reporteros y ordena a las redacciones en un ranking de “reincidencia”, con cabeceras como The Washington Post, CNN, CBS News o The New York Times entre las más señaladas.
Según voceros de la Casa Blanca, el objetivo declarado es “corregir noticias falsas” y “rendir cuentas” a los medios que “distorsionan” los dichos y decisiones del presidente, por ejemplo, en coberturas sobre sus mensajes a congresistas demócratas o sobre órdenes a las fuerzas armadas.
Organizaciones de libertad de prensa y analistas han advertido que este mecanismo funciona de facto como una lista negra oficial y puede reforzar un clima hostil hacia el periodismo crítico, al venir acompañada de ataques personales de Trump a determinadas reporteras y cadenas.
Qué es el “Detector de Mentiras” en México
En México, el gobierno de Claudia Sheinbaum relanzó en 2024 la sección semanal “Detector de Mentiras” dentro de su conferencia matutina, a cargo de Infodemia, el proyecto de verificación del Sistema Público de Radiodifusión.
De acuerdo con la explicación oficial, la finalidad es desmentir desinformaciones difundidas en medios y redes que puedan dañar la conversación pública, mediante cápsulas en video y ejemplos de noticias que, según el gobierno, son falsas o engañosas.
Esta sección retoma el formato de “Quién es quién en las mentiras”, creado en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, que también se dedicaba a revisar notas consideradas falsas, aunque organizaciones de verificación han señalado que en ocasiones se usó para atacar a voces críticas y defender la narrativa oficial.
Actualmente, el “Detector de Mentiras” presenta casos como gastos simulados en desastres o versiones sobre seguridad pública, y ofrece la versión del gobierno como “verdad” frente a lo que califica como noticias falsas.
Comparación: dos modelos de “corregir” a la prensa
Ambas iniciativas parten del discurso de combatir las “fake news”, pero se ubican en registros políticos distintos y comparten un rasgo central: el uso del aparato gubernamental para señalar públicamente a medios y periodistas.
En Estados Unidos, el “Media Offenders” de la Casa Blanca opera desde el sitio oficial del Ejecutivo federal como un repositorio y ranking permanente de “ofensores”, lo que profundiza la lógica de confrontación personal de Trump con redacciones específicas.
En México, el “Detector de Mentiras” se presenta como ejercicio de fact-checking en una conferencia diaria y se apoya en un proyecto de verificación estatal, pero hereda las críticas a “Quién es quién en las mentiras”, acusado de confundirse entre desmentido técnico y estigmatización de medios incómodos.
En los dos casos, organizaciones de periodistas y especialistas en libertad de expresión han advertido que, más allá del lenguaje de la verificación, estas secciones pueden tener un efecto inhibidor sobre la crítica.
¿Ustedes qué opinan?




