Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo este domingo una victoria histórica en el balotaje presidencial de Brasil al imponerse al senador Flávio Bolsonaro con cerca del 51.7% de los votos, frente a 48.2% de su rival. El triunfo le da un cuarto mandato al histórico líder del Partido de los Trabajadores y representa una remontada inédita desde el regreso de la democracia brasileña en 1989.
Lula, de 80 años, revirtió la derrota de la primera vuelta y superó a Bolsonaro por alrededor de cuatro millones de votos. En su discurso de victoria, calificó el resultado como “una derrota de la mentira y el negacionismo”, en un mensaje dirigido tanto al electorado brasileño como a la polarización política que ha marcado al país.
Una elección que trasciende Brasil
La reelección de Lula mantiene a Brasil —la mayor economía de América Latina y una de las democracias más pobladas del mundo— como un bastión del progresismo frente al crecimiento de la derecha radical y el bolsonarismo. La victoria también refuerza el papel internacional del mandatario como vocero del Sur Global y socio clave dentro de los BRICS.
La prensa internacional describió el resultado como una “sorpresa electoral” y una “remontada histórica”. Medios como El País, The Guardian y The Independent subrayaron que Lula no solo ganó una elección, sino que frenó simbólicamente el avance de la ultraderecha en una región donde ese fenómeno sigue en expansión.
Reacciones desde América Latina
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, felicitó a Lula por su “victoria histórica” y celebró la continuidad de un aliado político en la región. También se sumaron líderes de izquierda como el expresidente colombiano Gustavo Petro, quien afirmó que el resultado detuvo “el fascismo” en Brasil, y el expresidente chileno Gabriel Boric, quien agradeció a Lula “por sostener la esperanza del mundo”.
Incluso varios mandatarios de derecha reconocieron el triunfo. El presidente chileno José Antonio Kast, la presidenta peruana Keiko Fujimori y el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa felicitaron al reelecto presidente brasileño, en contraste con la reacción del propio Flávio Bolsonaro, quien anunció que pedirá la anulación de la segunda vuelta ante el Tribunal Electoral.
La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner felicitó al pueblo brasileño y a Lula, mientras que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel destacó que la victoria “garantiza la continuidad del camino de paz, soberanía y justicia social”.eldeber.
El mundo celebra —y observa
Desde Europa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el resultado como un triunfo para “la democracia y el multilateralismo”. El presidente francés Emmanuel Macron afirmó que trabajará con Lula por “un mundo más justo”, mientras el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, celebró la “remontada del progresismo global”.
China e India, socios de Brasil en los BRICS, también enviaron mensajes de felicitación. Pekín dijo estar dispuesta a profundizar una “comunidad de futuro compartido” con Brasilia, y el primer ministro Narendra Modi destacó la cooperación para avanzar en las prioridades del Sur Global. Rusia, Irán y Cuba se sumaron a los saludos oficiales.
En Estados Unidos, el senador Bernie Sanders felicitó a Lula por su “extraordinaria victoria” y destacó su defensa de los trabajadores y la democracia. La reacción contrasta con el silencio del presidente Donald Trump y de varios líderes conservadores internacionales, en medio de tensiones diplomáticas previas entre Washington y Brasilia.
El desafío: gobernar en un país dividido
Pese al triunfo, Lula asume un nuevo periodo con un país profundamente polarizado y con un rival que no reconoce la derrota. Flávio Bolsonaro anunció que impugnará el resultado, lo que abre un frente de incertidumbre institucional en los próximos días.
Aun así, la victoria consolida a Lula como una de las figuras políticas más influyentes de América Latina en el siglo XXI y envía un mensaje contundente: en la mayor democracia de la región, la izquierda logró revertir el pronóstico y mantener el poder frente al embate de la ultraderecha.



