A diez días de celebrada la segunda vuelta electoral en Perú, el proceso para definir al próximo presidente continúa sin una proclamación oficial, debido a que un 0,84% de los votos permanece bajo revisión de las autoridades electorales.
La contienda, marcada por su alta polarización, enfrenta a la candidata de derecha Keiko Fujimori y al aspirante de izquierda Roberto Sánchez. De acuerdo con el escrutinio preliminar, Fujimori mantiene una ventaja de 36.889 votos, lo que la posiciona como virtual ganadora; sin embargo, el resultado final depende aún de las resoluciones judiciales sobre actas impugnadas.
El Jurado Nacional de Elecciones ha señalado que tiene como plazo máximo mediados de julio para resolver los recursos pendientes, lo que prolonga la incertidumbre política en el país sudamericano.
Este retraso ha generado un clima de tensión, especulación y cuestionamientos entre los actores políticos y la ciudadanía, especialmente ante el estrecho margen que separa a ambos candidatos. Analistas advierten que la demora podría impactar la estabilidad institucional y la confianza en el sistema electoral.
Mientras tanto, Perú permanece en espera de un desenlace oficial que confirme al próximo mandatario, en un proceso que refleja la profunda división política que atraviesa el país.



