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La compañía rusa Petrolera (Cyprus) Limited (PCL) anunció el cese definitivo de sus operaciones en Venezuela, con efecto al 23 de diciembre de 2025, citando una «incapacidad estructural sobrevenida» para sostener sus actividades en el país, según un comunicado enviado a sus empleados. La decisión se produce apenas dos días después de que el presidente estadounidense Donald Trump ordenara un bloqueo «total y completo» de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela.

La salida de PCL, filial del consorcio estatal ruso Roszarubezhneft, marca un giro abrupto en la presencia energética rusa en Venezuela, ocurriendo apenas un mes después de que la Asamblea Nacional venezolana aprobara una extensión de 15 años para las empresas mixtas entre PDVSA y Roszarubezhneft, que operan los campos Boquerón y Perijá hasta 2041, con una inversión estimada de 616 millones de dólares. Según el comunicado, la empresa se comprometió a pagar íntegramente las prestaciones sociales, intereses y beneficios acumulados a sus trabajadores.

Presión de sanciones estadounidenses intensifica cerco petrolero

El anuncio de Trump del 16 de diciembre sobre el bloqueo naval coincidió con nuevas sanciones contra seis compañías navieras y seis buques cisterna que transportan crudo venezolano. «El ilegítimo régimen de Maduro está utilizando el petróleo de estos yacimientos robados para financiarse, así como para el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro», afirmó Trump en Truth Social. El bloqueo podría afectar aproximadamente 600.000 barriles diarios de exportaciones venezolanas, principalmente dirigidas a China.

Roszarubezhneft fue creada en 2020 cuando la petrolera estatal Rosneft se retiró de Venezuela tras las sanciones estadounidenses impuestas a dos de sus subsidiarias comerciales por comercializar crudo venezolano. La nueva entidad estatal adquirió rápidamente los activos venezolanos de Rosneft para mantener la presencia rusa en el sector energético venezolano. Venezuela ha dependido de la nafta rusa desde julio de 2025 para diluir su crudo extrapesado, después de que las sanciones cortaran el suministro de sus antiguos proveedores estadounidenses.

Dependencia energética con aliados sancionados

Las exportaciones petroleras de Venezuela alcanzaron 921.667 barriles diarios en noviembre de 2025, de los cuales el 81% fueron destinados a China. La petrolera estadounidense Chevron continúa operando bajo una licencia limitada otorgada en julio de 2025, exportando aproximadamente 128.000 a 150.000 barriles diarios hacia Estados Unidos. El gobierno de Maduro ha intensificado sus lazos con Moscú y Beijing frente al aislamiento occidental, aunque las sanciones continúan erosionando los ingresos petroleros del país, que dejó de percibir 62.852 millones de dólares entre 2017 y 2025, según estimaciones de economistas.

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