El psicólogo social Jonathan Haidt, profesor de la Universidad de Nueva York, llamó al Gobierno de México a establecer una edad mínima de 16 años para el uso de redes sociales y a retirar los teléfonos inteligentes a estudiantes durante toda la jornada escolar, como medidas para proteger la salud mental de niñas, niños y adolescentes.
Durante su participación a distancia desde Nueva York en el debate convocado por el Gobierno federal sobre el impacto de las plataformas digitales y la inteligencia artificial, Haidt advirtió que las redes sociales son “totalmente inapropiadas” para menores, al exponerlos a riesgos como contacto con desconocidos, pornografía y venta de drogas en línea.
El especialista, autor de “La generación ansiosa”, sostuvo que la regulación debe centrarse en el diseño y funcionamiento de las plataformas, más que en la censura de contenidos. En ese sentido, recomendó adoptar modelos como el de Australia, que contemplan mecanismos de verificación de edad con protección de datos personales.
También planteó la prohibición del uso de celulares durante toda la jornada escolar, no sólo en horas de clase. Afirmó que al menos 25 estados de Estados Unidos ya aplican restricciones similares, lo que ha favorecido la convivencia entre estudiantes.
Haidt acusó a las empresas tecnológicas de utilizar algoritmos e inteligencia artificial para generar adicción y maximizar el tiempo de conexión de los menores. “Diseñaron productos para enganchar a los niños y vender su atención”, señaló.
En el mismo foro, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, coincidió en que los algoritmos no son neutrales y advirtió que el uso excesivo de plataformas digitales representa un problema de salud pública, más allá de la responsabilidad individual o familiar.
Por su parte, Arturo Béjar, ex directivo de Meta y especialista en seguridad digital, explicó que las plataformas combinan al menos seis mecanismos para fomentar el uso compulsivo: desplazamiento infinito, reproducción automática, algoritmos de recomendación, notificaciones, indicadores de popularidad y presión social.
Béjar presentó datos de un estudio realizado con 240 mil usuarios de Instagram, en el que uno de cada cinco adolescentes reportó haber visto contenido que afectó su percepción corporal, mientras que uno de cada 11 estuvo expuesto a publicaciones relacionadas con autolesiones o suicidio.
Advirtió que los algoritmos pueden escalar rápidamente el tipo de contenido que consumen los menores, llevándolos de interacciones casuales a temas como dietas extremas o trastornos alimenticios.
Asimismo, criticó que las empresas tecnológicas nieguen los efectos adictivos de sus plataformas y trasladen la responsabilidad a las familias, pese a conocer los daños que generan.
Finalmente, se recordó que el pasado 20 de julio, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la realización de foros regionales para construir una propuesta de regulación sobre el uso de redes sociales y plataformas digitales en menores, la cual será enviada al Congreso.




