Las remesas a México, principal fuente de divisas externas, cayeron en noviembre de 2025 por octavo mes consecutivo, con 5,125 millones de dólares recibidos, un 5.7% menos que en 2024. Esta baja se explica por un descenso del 7.9% en el número de envíos, pese a un alza del 2.4% en el monto promedio por operación.
Tendencia histórica
Desde 2019, las remesas crecieron sostenidamente hasta 2024, alcanzando un pico de 64,745 millones de dólares anuales, pero en 2025 registraron una contracción acumulada del 5.1% en once meses. El flujo de los últimos doce meses (hasta noviembre 2025) se situó en 61,692 millones de dólares, inferior al periodo anterior.
Causas del descenso
La caída responde a inflación persistente, altos costos de vida y desaceleración laboral en EE.UU., origen del 95% de los envíos. Factores estacionales agravan la tendencia, con menos migrantes enviando dinero pese a remesas promedio más altas.
Impacto económico
Estas divisas sostienen el consumo en hogares vulnerables y la balanza de pagos, su reducción afecta economías regionales y estabilidad cambiaria. México sigue como mayor receptor en América Latina, pero el ciclo de bajas prolonga riesgos para 2026.
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